Educación: Fratto

Vengo emocionada de la exposición del Parque de las Ciencias “Imaginar la educación: 50 años con Frato”. De alguna manera he podido constatar que no estoy sola, y que mis intuiciones a cerca de lo que es la educación, están validadas y materializadas por personas sensibles y honestas.
La exposición es una delicia para adultos y para niños. La primera parte para los adultos derrocha inteligencia y lucidez. Frato aúna la crítica compasiva con la propuesta realizable. Mi gratitud es enorme hacia sus comic, artículos y su palabra contundente.

Y para los niños hay un lugar aplicado, y ahí de nuevo el Parque de las Ciencias es de los ambientes de vanguardia en Granada. Las ideas de Frato aplicadas al espacio común. En un taller redescubro que No es necesario comprarle juguetes a los niños, ellos se pueden fabricar con muy pocos recursos materiales, imaginación y el acompañamiento de un adulto lo que necesitan para jugar.

La exposición de Frato me ha hecho volver a mi mesita de noche donde tengo dos libros inspiradores, uno de María Montessori “Ideas Generales sobre el método” y el otro “Filosofía y Educación” de María Zambrano.
Descubro en las dos Marías, Montessori y Zambrano una confluencia de búsquedas e intuiciones respecto a la Educación. Además de un paralelismo biográfico sorprendente.

Montessori nace en 1870 y Zambrano en 1904, ambas en la bisagra del siglo XIX y XX. En su línea de la vida, en primer lugar existen madres que leen, mujeres que sienten y piensan, y que no se conforman con las “labores propias de su sexo”. Ahí se encuentra la semilla de la diferencia. Renilde Stopanni y Araceli Alarcón Delgado.
Ambas brillan con luz propia en el ámbito académico, e ingresan en carreras vetadas para las mujeres: Medicina y Filosofía. Ganándose por mérito propio, venciendo todos los prejuicios y dificultades , teniendo que justificar sobradamente su valía.

Ambas son madres solteras, en una época en la que el impacto de estas palabras era brutal. Y ambas lo tienen que llevar en silencio, ocultando su embarazo y pariendo solas. Montessori perderá el contacto con su hijo durante su infancia, ya que el reconocimiento del padre, impedirá todo derecho de decisión. Zambrano perderá a su hijo, que morirá al poco tiempo. Ambas sufrieron el duelo de la pérdida del hijo y de la pareja, solas. El impacto de estas experiencias traumáticas será un acicate más en su evolución personal y en su entrega a los demás.
En un acto común de resilencia, y de capacidad de crecer ante la adversidad, ambas se vuelcan en la infancia. Montessori creará un método revolucionario educativo para los niños, que a día de hoy todavía no han podido digerir en las escuelas del siglo XXI. Zambrano colabora con las Misiones Pedagógicas, y durante la Guerra Civil se hace responsable de Consejería de la Infancia Evacuada.

Ambas escriben textos luminosos, sugerentes, desafiantes con aportaciones innovadoras en el ámbito educativo.
María Montessori con un solo gesto en el espacio redefine los roles de la maestra y del alumno. Eliminando la tarima y los pupitres, abre un espacio libre de exploración a los niños que se convierten en el centro de la Escuela. Al quitar la tarima, elimina la prepotencia del adulto y lo convierte en mediador del saber. La casa de los niños es un modelo educativo imprescindible, para implantar hoy, con urgencia.

María Zambrano fue hija de maestros, enamorados de la cultura y el saber. La descripción que hace en sus textos a cerca de cómo debe ser el silencio en las aulas, la relación amorosa entre los alumnos y los maestros, y su invitación a que el maestro desde su corazón mediador favorezca el encuentro con la luz y la visión. María dice “No tener maestro es no tener a quien preguntar, y más hondamente todavía, no tener ante quien preguntarse”.
Ambas se enfrentarán con el fascismo, y verán como su obra es atacada, Las casas de los niños cerradas, las obras de María censuradas y lanzadas al olvido. Y la obra de ambas trascenderá en el tiempo y recibirá los homenajes bien merecidos. Zambrano el Príncipe de Asturias, Montesori recibe la Legión de Honor de Francia y es propuesta tres veces para Nobel de la Paz.

La mirada de estas mujeres desde la razón poética, desde la confianza en el ser humano, en la sabiduría que anida en el alma de cada niño y de cada niña nos llega a través del tiempo. Consolándonos y elevándonos sobre las dificultades del día a día.

A día de hoy, en Granada hay dos espacios que siguen manteniendo la mirada de ellas. En Gojar “Espacio Montessori”, en Avenida de América “Centro María Zambrano”. El haber podido encontrarme con Olga y Rafael ha sido un encuentro entre miradas convergentes.

Y ayer el encuentro con Frato en el Parque de las Ciencias, desde el humor, me hace volver a ellas.

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