Taller en Colegio la Viña

Montessori y Minfulness

Desde el Centro María Zambrano gracias a la colaboración de Espacios Montessori Galápagos, en especial a Rafa Román por ofrecernos esta oportunidad, y al apoyo del AMPA Colorines, hemos ofrecido un taller de ejercicios para fortalecer la atención y la capacidad de autorregulación emocional de los menores.

Comenzamos en el colegio La Viña,en Cúllar Vega, Granada, todo un reto: ¡abrir el camino del Mindfulness para niños de 3,4 y 5 años! La experiencia ha sido todo un regalo para nosotros: hemos vivido cada día con mucha ilusión y los niños, por su parte, nos han devuelto su capacidad de disfrutar el momento presente. Y es que podría parecer que trabajar Mindfulness con niños tan pequeños es una pérdida de tiempo… Nada más lejos de la realidad, ha sido precisamente su edad una fortaleza, y así hemos vivido nosotros la experiencia.

Los niños son los verdaderos expertos en vivir en atención plena y en el momento presente. Somos nosotros en el desarrollo de nuestros pensamientos complejos y llenos de anticipaciones y expectativas, rumiaciones y experiencias dolorosas, los que nos alejamos de ese mecanismo mental que todos tenemos, pero que la mayoría olvidamos. Y es aquí donde radica la fortaleza de los niños, si ellos ya saben vivir en un estado mindfulness, tan solo tenemos que ofrecerles herramientas para que no lo olviden y para que lo interioricen como algo que forma parte de ellos, durante toda su vida y a través de cada experiencia que vivan.

Hemos presentado nuestra propuesta mediante juegos, dinámicas y canciones para trabajar la conciencia respiratoria, hemos aprendido juntos gracias a Rafa Román que caminar es mucho más que una sucesión de pasos cuando lo hacemos en conciencia plena: el juego del silencio y los cascabeles; hemos aprendido a diferenciar sonidos, disfrutar del silencio, trabajar la paciencia atendiendo a las sensaciones y a los pensamientos que te dicen ¡No puedo esperar! Hemos conocido que tenemos diferentes emociones, que no son buenas ni malas, cuando las comprendemos y las expresamos a través del cuerpo y del movimiento de una manera consciente y equilibrada.

Todo este trabajo lo hemos llevado a cabo desde una profunda sensibilidad y respeto hacia ellos, buscando que lo entendieran y lo integrasen en forma de calma, de claridad mental, de equilibrio... ¡Y sobre todo desde la diversión!

Esta experiencia, que ha durado un mes, un encuentro nuevo e ilusionante cada semana y que hemos llevado a cabo a través de una introducción, profundización de la sesión y cierre. Podemos resumirlo así:

1ª sesión: dinámicas para mantener la atención, la respiración abdominal, la escucha en conciencia plena y la relajación. 2ª sesión: introducción a la meditación en movimiento a través del cuerpo y dinámicas Montessori. 3ª sesión: Introducción conceptual de las emociones básicas, asamblea en grupo aplicada a situaciones reales, expresión y dramatización de las diferentes emociones a través de la música. 4ª sesión: exploración sensorial e integración de los ejercicios más representativos.

Cada semana ha sido una experiencia nueva, llena de nervios, emociones y esa incertidumbre que ronda por el estómago y que te hace sentir vivo y lleno de ganas. Cada niña y cada niño, un mundo. Hemos apreciado la espontaneidad, la frescura, la alegría y la diversión en ellos. Nos hemos metido en su mundo para que conozcan el nuestro y la experiencia mindfulness ha llevado un doble recorrido, de nosotros hacia ellos y de ellos hacia nosotros. Hemos aprendido a adaptar nuestro lenguaje, nuestro tono de voz, nuestros gestos y expresiones y hasta la forma de movernos por el espacio, toda nuestra profundidad comunicativa al servicio del entendimiento, el aprendizaje y el goce. Sobre todo, hemos aprendido el valor de la autenticidad, solo si nosotros nos divertimos, ellos se divierten, solo si nosotros nos emocionamos, ellos se emocionan, solo si nosotros conectamos con el momento presente, ellos lo hacen. Al fin y al cabo, solo si nosotros creemos en lo que hacemos, ellos lo viven y lo sienten.

No queremos finalizar esta reflexión que para nosotros ha significado tanto, sin agradecer a las personas que lo han hecho posible:

A María Artacho, directora del Centro María Zambrano, por confiar plenamente en nosotros, dedicarnos tu tiempo, y por enseñarnos desde el corazón tus recursos y experiencia con los niños.

A Rafa Román, director de Espacios Montessori Galápagos, por brindarnos esta oportunidad abriéndonos camino en el aprendizaje del Mindfulness con niños, mil gracias.

Al colegio la Viña, a Clara y toda la Dirección por recibirnos desde el primer día hasta el último con ilusión, a todos los maestros por su cercanía, apertura al aprendizaje y colaboración en cada sesión.

A la AMPA del colegio la Viña por acoger con tanta ilusión este proyecto y facilitarnos el precioso material que tanto gustó a los niños.

Y como no, a cada niño y niña del colegio, los protagonistas, pequeños aprendices y grandes maestros del presente.

Ana Mortol Barrera

Jorge Romero Moreno

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