Las etapas en la pareja.

Las relaciones de pareja crecen, evolucionan y cambian, pasando por diferentes etapas. Conocer estas etapas nos ayuda a entender mejor el proceso por el que atraviesa cualquier pareja y, con él, el proceso por el que atravesamos nosotros. Los sentimientos cambian, las situaciones, la forma de ver las cosas… el conocimiento nos ayuda a entendernos.
Encontramos 6 etapas en la pareja:
- Enamoramiento: Es la etapa más intensa emocionalmente, caracterizada por el deseo y la pasión. Sentimos “mariposas en el estómago” y casi la necesidad de estar con la otra persona. Se tiende a idealizar al otro.
- Conocimiento: Del enamoramiento vamos dando paso al conocimiento real del otro, de sus peculiaridades, de nuestras semejanzas y también de nuestras diferencias. Vemos la verdad de cada uno, mostrando mi yo real, no mi yo ideal.
- Convivencia: En este punto se forma la pareja como tal, se empieza un día a día en conjunto, tomando decisiones más trascendentales para ambos y mirando un poco más hacia el futuro.
- Autoafirmación: Ahora es cuando uno vuelve a reencontrarse con uno mismo tras haber pasado un tiempo focalizándose en la otra persona. Vuelven a surgir nuestras inquietudes, ganas de hacer actividades por separado y centrarnos un poco más en nosotros mismos. Vuelve la individualidad y el placer de estar “solos con nosotros mismos”. En este momento es importante saber encajar ambas partes de ti, la parte más individual y la parte en la que yo no eres si no es con el otro.
- Crecimiento: Es una etapa importante en la pareja ya que se decide llevar a cabo una profundización en la misma, tomar decisiones de futuro importantes y plantearse seguir un camino conjunto en una línea común.
- Adaptación: A lo largo de la relación se producen cambios y situaciones a las que adaptarse, aquí se determinará si la pareja sigue adelante o se produce una ruptura por la falta de adaptación a las diferentes circunstancias con las que tienen le lidiar a lo largo del camino.

Un amor sano es aquel en el que se puede reconocer a sí mismo, es real, transparente y no tiene la necesidad de aparentar nada o de ser quien no es. Un amor sano es aquel en el que se es capaz de nutrirse del otro, de aceptarlo tal y como es, sin tener la expectativa de cambiarlo.
Un amor sano es agradecido, es capaz de valorar lo que le aporta el otro, capaz de disfrutar de las victorias de su pareja y sonreír solo porque la otra persona está a su lado. Sabe valorar el regalo que es encontrar a un compañero de viaje en la vida.
El amor sano es capaz de pedir perdón y de dar gracias. Capaz de escuchar sin intención de contestar, solo estando presente y focalizando su atención en lo que le quiere transmitir su pareja.
El amor sano es una relación de adultos en el que cada niño interior ya sanó sus heridas y no se unen a otro para satisfacer sus necesidades más infantiles. El amor sano no necesita al otro, pero, elije estar con él, por lo que le aporta, porque con él, es más.

Érika Hernández y María Artacho.

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