Neuroemoción, palabra que hago mía de forma muy personal, cuando en ella integro el funcionamiento del cerebro y la interacción de nuestras emociones.

Hoy en día se está demostrando que la mente no es superior al cuerpo y que la razón no más importante que los sentimientos. Pero si algo está claro es que nuestro cerebro emocional, siente, interpreta y gestiona mucho más rápido que nuestro cerebro racional, y esto nos define como seres emocionales. Entonces podemos decir que la forma en que sentimos nos genera pensamientos, y estos a su vez a nuestro comportamiento.

Nuestro cuerpo responde a la manera de pensar, sentir, y actuar, con lo cual nos dice que hay una conexión directa entre cuerpo-mente.

Nuestro cuerpo recibe un estímulo emocional que activa zonas cerebrales y al mismo tiempo estas alteran las funciones fisiológicas. Entonces no es de extrañar, que cuando experimentamos una emoción, se evidencien diferentes cambios corporales. Como por ejemplo ante situaciones de estres-ansiedad nuestro cuerpo reacciona, apareciendo tensión muscular, alteraciones en el ritmo cardíaco y se acelera el bioritmo del cuerpo; si se mantiene un tiempo prolongado los síntomas van más allá, dando lugar a problemas digestivos, de sueño, y un largo ect. Y se acude al médico, y el resultado es una receta de algo químico, que le pone una tirita a nuestros síntomas sin ir a la raíz de la causa. Y entonces comienza la pescadilla que se come la cola, ya que cuando tenemos un dolor físico, pocas veces lo asociamos a nuestro estado anímico, simplemente pensamos que algo anda mal en nuestro cuerpo, pero muchas de estas manifestaciones son una señal de que tenemos asuntos emocionales no resueltos, que no hemos escuchado y no sabemos gestionar con soltura.

Esto genera alteraciones en el funcionamiento energético de nuestro cuerpo, dando lugar a cambios bioestructurales en la parte más sutil. Estas vivencias en nuestro cuerpo se quedan como un mapa de coordenadas, y se pueden ir complicando cada vez más, sino paramos y dedicamos tiempo a escuchar lo que nuestro cuerpo físico nos dice de nuestro cuerpo emocional. Esto es el trabajo consciente de nuestro cuerpo y su movimiento.

Hay que atender, escuchar, las vivencias emocionales sin intentar evitarlas dándoles su tiempo y espacio de manifestación. Si lo hacemos esteramos en sintonía cuerpomente y espíritu, reconociendo que son igual de importantes unas manifestaciones que otras y que se entrelazan y se entremezclan entre sí, para crear una armonía física, mental y corporal.

Darle importancia a nuestra parte emocional, ya que esta es el eje de nuestra vida. Lo que marca nuestra experiencia como seres humanos. Las emociones y como las gestionamos se reflejan en nuestro cuerpo que es materia y energía en movimiento continuo, creando así su propio lenguaje corporal, donde podemos entender que el cuerpo es la base de la síntesis de nuestros pensamientos y sentimientos. Siendo este la base de nuestro Ser de Luz consciente.

Mª Teresa Jerez Rodríguez. Logopeda Holística Integral.

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