Carta a una puerpera

CARTA A UNA PUÉRPERA

Querida puérpera, soy tu Yo del futuro. Sé cosas que ocurrirán que tú desconoces y he tenido tiempo  para reflexionar sobre todo lo que estás pasando, para llegar a conclusiones…

Sé que te cuesta asimilar que tu bebé viva, que esté fuera de ti, que sientes felicidad intensa a momentos pero también vacíos que no puedes explicar. Que añoras algo de ti que no sabes qué es pero que intuyes se fue para siempre, que tienes nostalgia de tu barriga, de tu bienestar, pero a la vez no cambiarías ni un segundo al lado de tu hijo oliéndolo, abrazándolo, besándolo…

Sé que todo es dualidad y contradicción dentro de ti, que eres un “si” y un “no” a la vez, que esto te agota y que no terminas de creer que las hormonas tengan tanto que ver. “Más bien será que estoy enloqueciendo”, te dices.

Sé que estás cansada de ti misma y que temes cansar a los que te rodean. Que el sangrado es más de lo que esperabas, que no estabas preparada, que te enfadas y entristeces. Que no duermes, que pedir ayuda no estaba dentro de tus planes y que te sientes estafada porque “naif” de ti creías que todo sería más fácil…

Sé que tienes miedo de que pase la cuarentena y de tener que hacer “lo que toca”, porque no te sientes preparada. Sé que te pesa que a tu pareja le pueda pesar verte así de débil. Que esto te genera presión, soledad. Que te preocupa no poder ser la madre que desearías…y que te machacas desprecias por ello.

Sé que te callas y dices que estás bien aun estando mal, por temor a agotar a los tuyos y que piensen que no lo superarás. Sé que sales a la calle muerta de miedo y más miedo pasas al pensar que tu angustia la puede percibir tu hijo. Sé que reprimes tu ansiedad agarrada a la barra del callito en tus paseos matutinos...

Has tenido miedo, has sentido presión, mucha culpa, tristeza, sufrimiento…

Querida puérpera, no estás loca, no vives nada extraño ni nada definitivo. Esto que te está pasando es un proceso necesario que has de pasar, estás viviendo tu duelo. Un “Yo” se fue para dar paso a otro y esto asusta porque hay desregulación y hay incertidumbre. Es normal que te sientas ansiosa…Hoy estoy aquí contigo para revelarte todo esto,para darte certeza de que va a pasar, para recordarte la bella y fuerte mujer que eres. Para darte mi sostén, mi compasión, mi empuje, mi mano…

Te abrazo con la sensibilidad que necesitas sin esperar nada a cambio. Ni que me creas, ni que mejores. Yo confío en ti, confío en tu capacidad. Estás naciendo…No es fácil. Te ayudo a acogerte, te pongo la mano en el pecho, te ayudo a empujar el carrito y te susurro al oído: Va a pasar…Te esperan momentos maravillosos al lado de tu hijo y de tus seres queridos…Eres una gran madre, una madre única y así, tal y como eres, eres perfecta. Así, con tus defectos y tus virtudes, te eligió tu hijo.

Que no te asuste bajar cual Perséfone a las oscuras profundidades del alma, encomiéndate a tu duelo y a tu nacimiento, palpa la angustia del vacío, mete los dedos en la llaga, muda tu miel, llora tu pérdida.No pasa nada.  Yo estaré aquí esperando, dándote el  tiempo que necesites, dándote mi comprensión, mi amor...Estaré aquí para animarte a acoger con confianza la incertidumbre, para sostener con ternura a esa neonata asustada que eres tú y para hablarte de lo bueno que te espera…De que darás a luz un “Yo” con obstáculos, pero un “Yo” más grande, más profundo, más humilde, más generoso, más paciente…Un “Yo” que podrá ofrecer a su hijo un amor mucho más rico. Un “Yo” que habrá aprendido quizás un poco sobre el increíble poder, la increíble belleza de los misterios del Amor y de la Vida.

Moni Herreros

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