Atención temprana y Necesidades Educativas Especiales

La experiencia temprana ejerce una influencia decisiva en el desarrollo. Los primeros años de vida constituyen un periodo crítico en el que se van a configurar las distintas habilidades perceptivas, motrices, cognitivas, lingüísticas, afectivas y sociales que harán posible la adaptación del niño en el ambiente que lo rodea.

Ante esta gran importancia del proceso de desarrollo, surge lo que se denomina Atención Temprana, entendida como el conjunto de acciones preventivas y/o asistenciales dirigidas al niño de 0 a 6 años con alteraciones en el desarrollo o con riesgo de padecerlas.

Las capacidades individuales no están determinadas al momento de nacer; las estructuras nerviosas se encuentran en un proceso madurativo, en el que continuamente se establecen nuevas conexiones sinápticas que permiten que el niño se vaya adaptando.

Las capacidades individuales no están determinadas al momento de nacer; las estructuras nerviosas se encuentran en un proceso madurativo, en el que continuamente se establecen nuevas conexiones sinápticas que permiten que el niño se vaya adaptando.

El desarrollo de estos aprendizajes debe darse en la infancia temprana ya que son claves para la construcción de estructuras y procesos cognitivos superiores que facilitan, a su vez, la construcción de aprendizajes posteriores.

Si se logra un desarrollo acorde con las nuevas exigencias del mundo actual, cada niño y niña podrá tener mejores oportunidades de adaptación flexible para su vida futura.